lunes, 9 de marzo de 2015

NO ME SILBES, NO SOY TU PERRO

Quiero aprovechar el pasado día de la mujer, para denunciar algo que me trae por la calle de la amargura: el acoso continuo y diario al que nos vemos sometidas las mujeres.
He vivido en varias partes del mundo, en diferentes continentes y no hay lugar en el que no me haya sentido acosada.
Una de las principales razones por las que me tuve que ir de Marruecos, era porque no podía soportar la eterna persecución de los hombres. Es imposible, andar sola sin que no te molesten, desde niños de 13 años hasta ancianos de setenta, no hay filtro. Te hablan, se te acercan, te pueden seguir durante minutos y hasta me han tocado. Al ser un país musulmán, jamás vestía provocativa, iba siempre bien tapadita, pero incluso cubierta entera y con un pañuelo cubriendo mi cabello me han dicho guarrerías. Una vez iba tapada con una djellaba holgada roja y un desgraciado se me acercó y me dijo al oído: " mmmmmm el rojo atrae a los toros". Otro día iba acompañada a la derecha por mi padre y a la izquierda por mi novio, pero eso no bastó para que un miserable me tocará dos veces el culo. En otra ocasión, fui andando a comprar el pan, dos estúpidos me empezaron a piropear desde una ventana, les hice un corte de manga y los ignoré; dos minutos más tarde habían bajado y continuaron su acoso siguiéndome en coche. Además de ser una ferviente feminista , soy una mujer con muchísimo carácter así que me he defendido de este maldito hostigamiento ofuscàndome e insultando a los acosadores. Pero la terrible realidad, es que cuando te defiendes y los afrentas, te llaman loca y te amenazan. Pretenden que seas acosada ,que sonrías y des las gracias. Esta situación me hacía hervir la sangre, lo he pasado muy mal. Mi padre me decía que tenía que calmarme y tomármelo de otro modo porque sino algún día las agresiones en vez de verbales acabarían siendo físicas. No podía entender que no apoyará mi imperiosa necesidad de defenderme, él que siempre me había dicho que tenía que luchar, me estaba traicionando... Pero lo que más daño me causó, fue un día en el que hablando con mi padre y un amigo suyo, les expliqué que no podía vivir en un país en el que me sentía atosigada sin cesar, no se les ocurrió nada mejor que decir, que si me pasaba eso era porque era guapa, que debería sentirme halagada, que más triste sería que nadie me piropeara por ser fea. En ese momento, tuve ganas de estamparles mi puño contra la cara, pero también entendí que los hombres no comprendían lo que padecíamos y lo agotador que era emocionalmente.
En Perú, también fui víctima de violencia sexual verbal. Al igual que en los países árabes, en Latinoamérica los hombres son muy machistas. Todos se creen Romeos, no se dan cuenta que sólo causan pena. Es verdad que con el calor del hemisferio sur, iba muchas veces ligerita de ropa, pero eso no justifica que cada vez que saliera tuviera que aguantar burdos piropos: " uy mami, usted con esas curvas y yo sin frenos". Una vez, en Lima un imbécil en coche se estampó contra una farola por mirarme lúbricamente, creo que no me he reído más en mi vida, por una vez el karma llegó a tiempo. En Perú, hasta algunos profesores de universidad me acosaron, tuve que tolerar comentarios desplazados halagando mi belleza y evitar que me intentaran cortejar. En las discotecas con tanto reggaeton y perreo, era imposible que no hubiera algún capullo que acabarà rozándote o marcándote con la excusa del baile. Al final opté por salir por garitos gays donde podía bailar toda la noche sin que nadie me molestarà.
Y ahora much@s diréis, estás contando anécdotas, de países en vías de desarrollo, eso en Europa no pasa, pues os equivocaís en Europa pasa exactamente lo mismo.
No hay fin de semana que salga y que en algún bar o discoteca algún gilipollas aproveche el mogollón de gente para meterme mano disimuladamente, no hay fin de semana que salga y que un bobo no deje de molestarme hasta que uno de mis amigos se hace pasar por mi novio, a pesar de haberle dicho anteriormente que me dejará en paz. Y para más inri, cuando tu amigo se hace pasar por tu novio y le dice que pare, el tío se disculpa diciéndole: " lo siento no sabía que era tu novia". Pedazo cabrón por qué no me pides perdón a mi que soy a la que has acosado y molestado??
Vivimos en una sociedad enferma, machista, inigualitaria en la que muchos hombres creen que somos inferiores y nos pueden subyugar a sus anchas.
Cuantas veces, hombres me han tirado los tejos y cuando se han puesto pesados y les he parado los pies me han empezado a insultar? Por qué tenemos que aguantar eso? O por qué tengo que recibir mensajes que me faltan al respeto, tipo: " estás para comerte". Espabila chaval, soy una mujer no una hamburguesa!!!!! Y si encima me atrevo a decir algo, soy una borde, amargada. Hasta cuando vamos a tener que soportar esto?
Lo más triste de todo es que también hay mujeres machistas y retrógradas. Hace poco, en una red social, me metí en una conversación en la que varios cromañones soltaban todo tipo de aberraciones sobre las feministas, bueno ellos usaban el término feminazi. Les dije que el día que su salario fuera inferior por el mero hecho de ser hombre y que cada vez que salieran a la calle se sintieran acosados opinarán, pero como no estaban en esa tesitura lo más apropiado era que cerrarán la bocaza. Se justificaron diciendo, que lo del acoso era una mentira, una exageración y lo que más me escandalizó es que una mujer se unió a sus propósitos y me soltó que muchas veíamos acoso hasta cuando nos invitaban a un café. No podía dar crédito, esa mujer en vez de solidarizarse con el terrible asedio que teníamos que sobrellevar las mujeres prefería mofarse y atenuar el problema. Inmediatamente fui a ver su perfil , la pobre era muy muy poco agraciada. No pude impedirlo, saqué mi lado pérfido y le contesté: " viendo tu foto de perfil es obvio que no sufres el mismo acoso que yo, pero eso no justifica que vapulees los derechos de las mujeres".
Cuando van a aceptar, que las mujeres nos vestimos para nosotras, no para los hombres. Nos ponemos guapas para sentirnos bien no para seducir. Tenemos derecho a caminar solas por la calle sin que nos molesten. Nuestros escotes o minifaldas no son una invitación para que nos acosen.
 El acoso sexual físico o verbal es un atentado contra la dignidad. Respeta, para que conjuntamente hombres y mujeres podamos vivir en un mundo mejor...




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