lunes, 5 de enero de 2015

AMORES QUE MATAN NUNCA MUEREN

Hay gente racional, que controla sus impulsos, personas frías que en vez de sangre tienen agua en las venas. Ella era antagónica a estos individuos. Ella era de sangre ardiente, era puro fuego y solo se dejaba llevar por sus pasiones e impulsos. Desobedecer a lo que la razón le dictaba no era una tarea fàcil, pero a ella siempre le excitaba lo embrollado Muchos le decían : "la vida es mucho màs simple , por qué siempre te complicas tanto ?" Ella siempre respondía lo mismo, con una sonrisa de oreja a oreja y una mirada pícara: " Yo soy así, sin dificultad nada suscita mi interés, o me tomas con mis complicaciones o me dejas con ellas." Este modo de vida le provocaba mucha inestabilidad, pero al menos vivía intensamente cada instante de su vida. Sus relaciones amorosas concordaban con su personalidad. Jamàs tuvo un noviazgo tranquilo y simple. Era adicta a los amores autodestructivos, reconocía que era un placer masoquista. Ella siempre se entregaba en cuerpo y alma, nunca era comedida, amaba u odiaba en exceso.
Pero de todos sus amores, había que destacar a uno. Ella no podía vivir ni sin él, ni con él. Su atracción-repulsión se inició cuando ambos tenían quince años , había una tremenda tensión sexual entre ellos pero no se soportaban, se criticaban constantemente. Era un juego de adolescentes , los dos se creían muy duros y competían por ver quien era màs chulo, en el fondo eran dos niñatos inmaduros. Hace muchos años en una fiesta, ella se subió a un podium y bailó para él, durante toda la noche sus ojos se clavaron en ella, no podía dejar de mirarla, estaba como hipnotizado. Ella intentó derrochar sensualidad, a pesar de la torpeza que cualquier virgen podría tener. Al de unas horas, él se acercó a ella, le agarró la pierna y le dijo que quería hablarle. Ella esta convencida que ya lo había conquistado. Salieron fuera a hablar, él le cogió de la mano y le dijo: " Eres tan guapa, llevo horas miràndote, siento una atracción brutal hacia ti. No obstante, eres tan arrogante y estúpida que soy incapaz de besarte. "  Inmediatamente ella soltó su mano y lo empujó. No podía creerlo, él había destrozado su tan preciado ego. El destino los separó durante muchos años, al tiempo alguna vez se cruzaron pero ni tan siquiera se saludaban. Tenían vidas tan diferentes, ella cuando lo veía pensaba: de buena me he librado. Los años siguieron pasando, una noche ella fue a un bar con un amigo y ahí estaba él, con los perdedores de sus amigos, todos sumamente ebrios. Él la llamó y le soltó: "Ahora  eres una bomba, una mujer fatal..." No sé si era por el resquemor que ella aun sentía por lo sucedido hace más de diez años, pero lo ignoró es más hasta sintió asco. Dos veces más volvieron a coincidir y en esas ocasiones él intentó besarla, obviamente ella lo rechazó y escandalizada se preguntaba como podía osar intentar besarla a estas alturas. Ella que siempre había sido una engreída pensaba que ella era mucho más que lo que él podía soñar.
Una noche de verano, por amigos en común pasaron la velada juntos. Por primera vez hablaron sin prejuicios y el flechazo surgió, a pesar de que él tuviera novia. Él la dejó por ella, no paraba de repetir  que nunca había sentido nada igual por ninguna otra. Su entorno le advertía que tuviera cuidado, ya que ella siempre volvía locos a todos los hombres. A ella también le llegaban malos rumores sobre él. Aparentemente no querían verlos juntos. Pero ninguno de los dos prestó atención a las malas lenguas. Era el principio del fin...
Nunca antes ninguno de los dos había tenido una relación tan pasional. Su amor era frenético, intenso, excesivo. Se amaban tanto que dolía. En sólo un mes ya vivían juntos. Podían pasar días encerrados en la habitacįón, amándose y déjàndose llevar por las màs bajas pasiones. No necesitaban ni salir a comer, su amor los embriagaba y eso bastaba. Se complementaban perfectamente en el ámbito sexual, sus cuerpos desnudos encajaban como las piezas de un puzzle y formaban sólo uno. Siempre alcanzaban el climax juntos, sudorosos acababan desfallecidos y agotados de tantas emociones pero sólo necesitaban unos minutos para volver a empezar y dar rienda suelta a su atracción. Los dos eran conscientes que nunca jamás otra persona podría otorgarles tal placer. Quizás ese era el motivo por él que siempre volvían a intentarlo. Estaban enganchados el uno al otro, a pesar de las múltiples peleas y diferentes reproches. Mil veces se separaban, pero siempre regresaban. Él le quiso demostrar que su vida era ella así que dejó todo lo que tenía y la siguió al lejano y exótico Oriente. Lejos de todos y todo su felicidad fue culminante, pero por desgracias de la vida tuvieron que regresar. Y a la vuelta las disputas se acrecentaron, hasta tal punto que tuvieron que separarse. No hay nada más doloroso que dejar ir a alguien que aún amas y deseas... Pero su amor ya No compensaba, se había pervertido. Se amaban demasiado pero mal... Un tiempo estuvieron separados, odiándose y maldiciéndose. Pero el día que decidieron verse, no pudieron reprimir sus instintos y se volvieron a amar. Era más fuerte que ellos, como si cada uno tuviera un imán que los atraía o alejaba según el momento. Ahora todo era un sinsentido, estaban sin estar. A ratos se hacían daño y de rato en rato se ahogaban de amor... Pero cuando empezaron a meter a terceras personas, alcanzaron un punto de no retorno. Él perdió la cabeza cuando supo que otro la había tocado y ella lloró durante días cuando se enteró que él intentó seducir a otra.
Después de esto, se confesaron mutuamente su amor pero reconocieron que estaban yendo demasiado lejos y que era hora de que uno de los dos echará el freno...
Qué sucederá ahora? Solamente el tiempo lo sabe...


Y es que yo quiero morirme contigo si te matas 
y matarme contigo si te mueres 
porque el amor cuando no muere mata 
porque amores que matan nunca mueren.

No hay comentarios:

Publicar un comentario