sábado, 21 de julio de 2012

Por fin, vuela...

Había perdido toda esperanza, el tiempo iba en su contra así que ya se había resignado a renunciar al amor de cuentos de hadas con el que había soñado desde la infancia. Había dejado de creer en los príncipes azules, las experiencias vividas y otras muchas contadas corroboraron, que este tipo de hombres eran fantasía pura, una utopía inexistente.
Ella se había acostumbrado a las relaciones auto destructivas, prohibidas que le aportaban únicamente emoción y problemas y que al final siempre terminaban dejándola vacua...
Pero de repente el universo entero conspiro a su favor, y súbitamente de la nada y de la manera más imprevisible apareció él...
Ellos ya se conocían, aunque de manera superflua y con prejuicios infundados de manera reciproca.  No obstante no había que olvidar, que hace muchos años ella se sentía locamente atraída por él, pero de manera superficial, inexperta e ignorante, habitual en todos los torpes amores adolescentes. 
En una inoportuna conversación de unos minutos se creo la química, fue un flechazo, la atracción que ambos sentían era inexplicable con palabras.
Durante mucho tiempo, varias personas le habían preguntado por qué una mujer como ella, rechazaba a tantos pretendientes y prefería estar sola, ella siempre respondía lo mismo: " Porque aun no he encontrado al que me haga volar". Para una soñadora crónica, volar era algo esencial.
Pero él lo consiguió, él tenia ese don, podía hacer que volase, como si hubiera puesto a sus pies una escalera que llegaba al cielo... 
El la culminaba en todos los ámbitos, era el más tierno pero al mismo tiempo salvaje, era el más dulce pero al mismo tiempo valiente, era el más gracioso pero al mismo tiempo inteligente, en definitiva él era su tan ansiado príncipe azul.