viernes, 1 de junio de 2012

QUERIDAS CORNUDAS





                           
                             Queridas cornudas, 
Siento deciros que en vuestros ataques de ira y frustración cuando por fin abrís los ojos os equivocáis de blanco.
La culpa de que no podáis entrar por las puertas es vuestra o de vuestros queridos amores, no intentéis endosar a las amantes el fracaso de vuestras relaciones.
Buscáis un culpable y creéis que las amantes son sucùbos pérfidos que engatusan a vuestros pobres príncipes azules. Despertad no tenéis príncipes sino lobos feroces que solo sueñan con comerse a caperucitas como yo... Ellos son los que insisten durante meses y hacen todo lo posible para seducirnos. 
Si tenéis algo que reprochar es a vuestros maridos, novios o compañeros, a nosotras no nos conocéis y no os debemos ningún respeto.
Me hace gracia cuando vais de dignas y nos recrimináis nuestra indecencia, pero si yo soy soltera puedo hacer lo que me dé la real gana. Además yo me pregunto quien es más inmoral una mujer soltera y libre que sucumbe al cortejo de un golfo infiel o la cornuda sumisa que perdona la infidelidad y acaba con su más ínfima dignidad. A pesar de vuestros prejuicios, yo tengo unas convicciones inquebrantables, jamás seré infiel y nunca aceptaré una infidelidad, porque es una humillación terrible que ninguna mujer debería consentir. Si en alguna que otra ocasión  he estado con un hombre con pareja ha sido para poder chantajearlo y torturarlo, para que aprenda que a las mujeres hay que respetarlas. Deberíais ser agradecidas siempre os devuelvo a vuestras joyitas domesticadas y reformadas.
No olvidéis que de los cuernos y de la muerte no se salva nadie...

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