viernes, 17 de febrero de 2012

YO.0

Me he convertido en un pequeño monstruo narcisista dispuesto a entregar mi vida privada o mis fotos más intimas para llamar la atención y cosechar mi instante de fama en internet. Pertenecemos a la generación que confunde lo real con lo virtual, hemos crecidos conectados. Es probable que exasperemos con nuestro exhibicionismo numérico pero únicamente reflejamos nuestra época con la fogosidad de la juventud. Todos hemos caído en la tentación de las redes sociales, a pesar de sus desventajas y el peligro de estar tan expuesto...La frontera entre lo privado y lo público es demasiado inestable. De momento nada puede parar esta moda de la ultra exposición...  
Los quince minutos de celebridad prometidos por Andy Warhol están al alcance de cualquier teclado. Nos hemos convertido en egocéntricos gracias a facebook, twitter,etc... Nos sometemos a un jurado virtual y nos obsesionamos con el deseo de visibilidad.
Bombardeados por informaciones de todo tipo, nuestro cerebro se adapta, somos menos analíticos pero más creativos, no obstante cuidado con la dispersión y olvidar lo que es realmente importante..

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