jueves, 3 de noviembre de 2011

CARTA DE GARZON A LLAMAZARES

Baltasar Garzón, ejemplo a seguir, el único referente político y ético de mi país.





Querido Gaspar,
Me habría gustado estar contigo en este merecido homenaje y en este día,
que, además es el de mi 56 cumpleaños. El destino escrito por manos no
amigas de quienes creemos en la fuerza de la  verdad  y de la verdadera
justicia, ha decidido que no sea así. Pero, la distancia física entre
continentes, no puede impedir la proximidad afectiva entre quienes
tenemos mucho más en común que en oposición frente a todo lo que está
pasando en nuestro país y en el mundo, en general.
Vivimos en un mundo que se llama a si  mismo globalizado y, realmente,
lo que cada vez se comprueba más, es que es un mundo marcado por la
desigualdad y por el sectarismo de los que  más tienen frente a quienes
apenas pueden  hacer frente a esa realidad.
  La crisis provocada por la economía especulativa de los mercados, esos
mercados a los que todos aluden y nadie se atreve a poner nombres y
apellidos  para identificar a quienes manejan los hilos,  ha impuesto el
dominio de una cultura neoliberal que está recortando de forma desmedida
el compromiso ético y la solidaridad entre los pueblos. Por eso son
necesarios, más que nunca los referentes políticos y éticos.
Los amos del mundo, los que dirigen las corporaciones que a su vez lo
hacen sobre los gobiernos, son, como dice Jean Ziegler, vicepresidente del
Consejo Asesor del Consejo de Derechos Humanos de  Naciones Unidas,
auténticas “organizaciones mercenarias del gran capital” que marcan el
margen que le resta al derecho a la vida de millones de personas, frente a
la “pena de muerte” que sus actividades especulativas supone para los
mismos.
Según la FAO,  925 millones de personas sufrían hambre en el mundo en
2010; 175 millones de niños menores de 5 años en el mundo sufren retraso
de crecimiento a causa de la desnutrición;  casi  una cuarta parte de los
niños españoles están en riesgo de pobreza, según Save  the Children; las
500 mayores sociedades multinacionales privadas de todos los sectores, controlan el 52,8% del producto mundial bruto; los alimentos básicos han
aumentado un 30% en el 2º semestre del 2010, gracias a la  “eficaz tarea”
de los especuladores financieros, que a pesar de la crisis, siguen
acumulando sus ingentes ganancias. Para muestra, sólo un dato más: el
número mundial de transacciones especulativas con productos de
alimentación básica aumentó más de un 500% entre 2002 y 2008 y sigue
en la misma línea en la actualidad.
La pregunta que surge es: ¿con  que políticos se deberá contar?; ¿con los
ciegos y sordos ante esta realidad y que, en gran medida han consentido,
cuando no propiciado, la situación con sus políticas  radicalmente
neoliberales en las que siempre pierden los mismos?; o por el contrario,
¿habrá que hacerlo con aquellos otros que han demostrado que su marca es
la ética  y la coherencia y que han arriesgado todo por la defensa de los
derechos sociales que otros han postergado?
Sinceramente,  creo que la opción es clara en favor de  aquellos que
demuestran, día a día, que lo que importa es la conciencia crítica; la
honradez en los planteamientos; la voluntad de dialogo; la firmeza en los
compromisos desde la ética y la convicción, frente a la guerra y en defensa
de las víctimas, por la justicia y la recuperación de la memoria histórica;
por la justicia universal y el derecho de los pueblos oprimidos; por la
defensa de los servicios sociales , la  educación y la sanidad pública; por
las reivindicaciones justas y las demandas de los trabajadores contra la
precariedad laboral y el paro y, en fin, por  el respeto a los procedimientos
de la participación democrática.
Querido Gaspar, en tanto que tú representas esos valores, me uno a
este homenaje, no sólo desde la amistad personal, sino también desde el
respeto  y reconocimiento  a esos valores que tú has defendido  como
político y como persona.
En los tiempos difíciles que se avecinan, se precisan personas que, como
tú, tengan una clarísima  voluntad de diálogo, integración y comprensión
de la pluralidad social.
Un abrazo. Baltasar Garzón Real
Seattle, 26 de octubre de 2011

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