miércoles, 12 de octubre de 2011

CUANDO UN PUEBLO TEME...

¡El miedo!He aquí el sentimiento que invade Europa desde hace algún tiempo. Miedo de la gripe, miedo a las antenas de telefonía móvil, miedo a la nanotecnología, miedo a hacer el amor por el sida, miedo de comer verduras OGM, miedo al terrorismo, miedo  al clima de dentro de unos años, miedo a la energía nuclear...
En medio de esta ola de pavor, caos y desorden, hay personas que se creen reivindicativas y transgresoras pero solo saben decir que están en contra de todo. Los políticos únicamente saben acatar órdenes de arriba y parecen las ovejas de un rebaño siguiendo un camino que termina en un precipicio.
Estamos en la era de la ecología del decrecimiento, vivimos en la Europa de la decadencia.
Nadie hoy en día, se permite exigir progreso y solamente se evoca a la ciencia para predecir desastres climáticos. Estos miedos van acompañados de un codicilo que se llama prohibición... Dentro de poco intentarán impedir, imposibilitar cualquier tipo de innovación, de invención o de espíritu de empresa.
¿Qué ha sucedido con el progreso, el conocimiento, la toma de riesgos, la iniciativa?
El desplazamiento semántico hacia la exageración no es casual a este sentimiento de miedo: riesgo se convierte en amenaza, accidente en catástrofe, desconocido en peligro, la ignorancia se vuelve objetividad.
No debemos olvidar que el miedo es la mejor arma de dominación. Como decía Bolívar: " Los pueblos han sido dominados más por el miedo que por la fuerza."
Lo que es irrefutable es que este pánico incongruente les conviene a unos cuantos...

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