viernes, 11 de febrero de 2011

CUENTOS DE PRINCESAS

Érase una vez, una bella princesa que provenía de las lejanas tierras de Oriente, la llamaremos princesa de oriente.
La princesa de oriente estaba enamorada, bueno realmente no estaba enamorada, estaba encaprichada de un príncipe  que venía del país de donde los hombres susurraban con seseos al oído de las mujeres y se alimentaban de criollo y la verdad es que más que un príncipe era un sapo...
Hubo un baile de verano, y ahí se encontraron los dos, después de dos meses sin verse, nada más verla, él se acercó a ella . La princesa de oriente estaba un poco arisca, porque recientemente él la había lastimado, él la abrazó y  empezó a contarle milongas, a decirle que él nunca había jugado con ella, que lo que había sentido hacia ella era sincero... (MENTIRA). La cuestión es que la princesa de oriente, le creyó, perdió a sus amigas y se quedó con él. Pero cuando él se dio cuenta, que ella tenía intención de pasar la velada con él y sus amigos, se mosqueó, la pobre princesita era una carga para él...
De repente, apareció el bello príncipe de las vascongadas, junto a sus amigos, éste si que era un príncipe hecho y derecho, era tan bello y apuesto que todas las súbditas del reino suspiraban por él. Se acercaron a saludar, el príncipe  que venía del país de donde los hombres susurraban con seseos al oído de las mujeres y se alimentaban de criollo, cogió y le dijo a la princesa de oriente delante de todos: "mira te recomiendo al príncipe de las vascongadas, es perfecto".Obviamente su único propósito con esa afirmación era hacer daño a la princesa, pero lo que él no sabía es que la princesa de oriente y el príncipe de las vascongadas ya habían tenido un affair... La princesa de oriente se molestó pero sin titubear le respondió: " no te preocupes que ya hemos estado juntos." Si hubierais visto su cara, era un poema, no sé lo ocurrió nada mejor que reírse a carcajadas pero tremendamente forzadas e irse, alejarse dejando ahí a la princesita...
La princesa de oriente le explicó al príncipe de las vascongadas que había perdido a sus amigas y que estaba sola, él como buen caballero le propuso quedarse con él y sus amigos, la princesita accedió encantada. La noche fue avanzando y el príncipe de las vascongadas invitó a la princesa de oriente a visitar sus aposentos, ella aceptó... 
Tuvieron una tórrida noche de pasión, eran tan hermosos los dos, había una simbiosis sexual perfecta, acabaron exhaustos y se durmieron uno junto al otro. Pero de repente la princesita se despertó, su teléfono sonaba. Adivináis quien era?? Efectivamente, era el príncipe  que venía del país de donde los hombres susurraban con seseos al oído de las mujeres y se alimentaban de criollo... Él le dijo: donde estás?? Me encantaría que vinieras a dormir a mi palacio. A lo que ella respondió: no puedo, estoy con alguien ya. El replicó con un tono glacial: "Ah, vale, pues pàsalo muy bien" y cortó. La llamada despertó al príncipe de las vascongadas, que se volvió abalanzar sobre la princesita, pero ella ya no tenìa ganas, su cuerpo desnudo estaba ahí, junto al príncipe de las vascongadas, pero su alma se había ido junto al príncipe  que venia del país de donde los hombres susurraban con seseos al oído de las mujeres y se alimentaban de criollo. Esa maldita llamada la había descolocado y roto los esquemas. No podía seguir fingiendo, la princesa de oriente sabía que el príncipe de las vascongadas superaba con creces al otro príncipe , era mil veces más guapo, titulado, simpático, bueno, noble, sincero, la satisfacía mucho más sexualmente y tenía un carruaje con los caballos más rápidos del reino. El príncipe  que venía del país de donde los hombres susurraban con seseos al oído de las mujeres y se alimentaban de criollo tenía un mísero burro, no era lo adecuado para pasear a la linda princesita.... Ella sabía que estaba cometiendo el error más grande de su vida, pero se levantó, se vistió y le dijo al príncipe de las vascongadas que tenía que irse, que el Sultán estaba furioso porque ya había amanecido y ella aún no había regresado al palacio. El se ofreció a llevarla donde quisiera, ella le dijo que le dejara en la frontera del reino, que el Sultán vendría a buscarla con su séquito y no debían verla con él. El príncipe de las vascongadas hizo todo lo que la princesa de oriente le pidió, pero estaba preocupado, no quería dejarla sola en la línea de la frontera, le preguntó: "Princesita de oriente, estás segura que quieres que te deje ahí sola esperando?? Necesitas dinero o algo? No sé, no quiero dejarte así." Ella contestó: " No te preocupes, no pasa nada, ya ha amanecido, a la luz del día los peligros dejan de acechar" , después de estas palabras, besó con mucha ternura la frente del príncipe de las vascongadas y se bajó del carruaje
Obviamente era mentira, el Sultán no estaba enfadado, seguramente a esas horas dormía plácidamente , despreocupándose de la suerte de su querida princesita ,que era  la nena de sus ojos. En cuanto la princesa perdió de vista al carruaje del príncipe de las vascongadas, llamó al príncipe que venía del país de donde los hombres susurraban con seseos al oído de las mujeres y se alimentaban de criollo. Respiró fuerte y marcó su número: bip un tono, bip dos tonos, bip tres tonos. El: "si?? " Ella: "Soy yo, solo quiero estar contigo, manda a alguien de tu séquito para que venga a recogerme a la frontera por favor." El: Perfecto, ahora mismo mando a alguien, hasta ahora princesita."
La princesita estaba ilusionada, en el fondo lo que más deseaba era dormir junto a él, pese a todo lo que él le hacía sufrir, ella lo amaba de manera irracional...
Los minutos pasaban, pero nadie venía para recoger a la princesa, ella no quería ponerse nerviosa, pero sabía que aquello no era normal, no era posible que tardaran tanto, prefirió esperar un poco más, pero al cabo de un tiempo volvió a llamar al príncipe que venía del país de donde los hombres susurraban con seseos al oído de las mujeres y se alimentaban de criollo. El: "  el 6........ no se encuentra disponible en este momento o esta fuera de cobertura deje su mensaje después de oír la señal."
Oh dios mío, ese bastardo, malnacido, se la había vuelto a jugar, se había reído de ella una vez más, para vengarse por haberse ido con el príncipe de las vascongadas, la dejó tirada. 
La pobre princesita de oriente estaba en estado de choc, no existía hombre en el planeta que pudiera chulearla, ella era tan brava, sin embargo el príncipe que venía del país de donde los hombres susurraban con seseos al oído de las mujeres y se alimentaban de criollo, la humillaba sin cesar, la despreciaba, subestimaba, la pisoteaba pero ella no hacía nada al respecto, con él había perdido su fuerza y su dignidad porque se arrastraba como una perra ante él. La princesita había dejado al gallardo príncipe de las vascongadas por un maldito sapo que la había dejado plantada... La princesa de oriente no tenía fuerzas ni para llorar, quería hacerlo, pero no podía soltar lágrimas, solo sentía dolor, humillación y rabia. Estuvo dándole vueltas a la situación algunos minutos, le empezó a entrar vergüenza ajena, se sentía patética así que lo único que quería era dormir y olvidarse de esa espantosa pesadilla. Optó por llamar al Sultán y le ordenó que mandara a alguien de su séquito para ir a buscarla, al fin y al cabo el Sultán será el único que la querrá eternamente y se preocuparà constantemente por ella...
Y colorín colorado este puto cuento aún no ha terminado...

2 comentarios:

  1. Este si es un cuento de princesas como la vida misma, quedate con el de las vascongadas que encima es perfecto y esta por tí.. el otro es un mal nacido que no sabe lo que quiere y sabe que te tiene rendida a sus pies por eso te chulea

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  2. Jajaja al final con ninguno de los dos, porque he encontrado a mi verdadero principe azul ;)

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