jueves, 9 de diciembre de 2010

I LOVE WIKILEAKS

Los escándalos internacionales , como la divulgación de los telegramas diplomáticos de Wikileaks son extremadamente útiles; levantan la cortina de los engranajes secretos de nuestros Gobiernos.
Mucho más eficaz  que un libro de instrucción cívica, una obra de revisionismo histórico, un discurso político o una serie de reportajes de investigación, el escándalo internacional desenmascara a presidentes y reyes, comandantes militares y simples soldados, secretarios de gabinete y diplomáticos, empresarios y banqueros, fabricantes de armas y traficantes de droga; mostrándonos hasta que punto estos individuos pueden ser ineptos, mentirosos y cínicos...
Estos escándalos no deberían sorprendernos, no obstante siempre lo hacen. Seguramente, porque este tipo de información nos muestra el otro lado de las hipocresìas a las que estamos acostumbrados, nos encanta ver a nuestros dirigentes intentando restablecer nuestra inocencia bucólica, jurándonos que esos viles malhechores son casos únicos y aislados y que obviamente serán castigados como se merecen. Parece ser que nuestra educación nos condena a ver el funcionamiento del mundo bajo una perspectiva desesperadamente ingenua o quizás sea una simple falta de atención...
Wikileaks ha restaurado la desconfianza hacia las instituciones que manipulan nuestras vidas, se rumorea que el Bank of America esta en su punto de mira,  así que empiecen a prepararse en WallStreet...
El secreto es una herramienta indispensable para fomentar la seguridad nacional y la dirección de una diplomacia eficaz pero también una prerrogativa empleada para disimular las malas acciones del Estado y de sus agentes privilegiados.
Lo que queda claro es que las recientes revelaciones de Wikileaks son beneficiosas para los aliados, adversarios y enemigos de Estados Unidos.
Al fin y al cabo Wikileaks demuestra lo que en su día pronunció el periodista I.F. Stone: "Los Gobiernos mienten"...

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