martes, 2 de noviembre de 2010

JUGUETE ROTO

Siempre he sido extremadamente caprichosa, desde mi más tierna infancia me he caracterizado por ser muy voluble. Quizás me hayan consentido demasiado. Recuerdo que cuando era niña, mi padre viajaba muchísimo, cuando se iba siempre lloraba, así que para compensarme cada vez que regresaba de sus viajes me traía un regalo, un juguete nuevo.
El juguete me fascinaba durante una semana, transcurrido ese tiempo, perdía todo interés, dejaba de gustarme... Lo único que ansiaba es que mi padre volviera a irse para que me regalase algo nuevo que seguro que me gustaba más que el presente anterior.
Debo de reconocer que pedir constantemente que te complazcan arbitrariamente en todo termina siendo agotador, pero con el tiempo los caprichosos aprendemos a recurrir a cualquier tipo de diligencia para conseguir el fin que nos hemos propuesto.
Ahora que he crecido, ya no me entretengo con muñecas , pero me sigue encantando jugar , por lo tanto tengo "juguetes"...
Mi último "juguete" ya no me satisface, no me aporta nada nuevo, me he hartado de él. Sin embargo, me he antojado de uno nuevo, que lo supera con creces, y es mucho más cautivador.
"Juguetito viejo" ahora que ya no me interesas, te voy a tener que romper...

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