domingo, 3 de octubre de 2010

EL TRIUNFO DE LA MEDIOCRIDAD


¿Por qué nuestra sociedad, lentamente pero inexorablemente, se vacía de su materia gris? ¿Por qué sus competencias se desarrollan en otros lugares? ¿Por qué su juventud solamente sueña con irse lejos de aquí? La respuesta es evidente para todos los que no estamos ciegos. Se llama indigencia intelectual. Se llama lógica de sumisión. Se llama supremacía de la mediocridad. Antiguamente se adulaba la inteligencia y el mérito, ahora se castiga. Reinan las personas triviales, insustanciales, pusilánimes cuyo comportamiento oscila entre la actitud dictatorial y el servilismo según si están en posición de autoridad o subordinación.

No olvidemos lo que decía Nietzsche:"La mediocridad es la más feliz de las máscaras que puede usar un espíritu superior, porque el gran número, es decir, los mediocres, no sospechan que en ello haya engaño; y, sin embargo, por esto es por lo que se sirve de esta arma el espíritu superior: para no irritar, y, en casos no raros, por compasión y bondad."

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