miércoles, 11 de marzo de 2009

EL DESEO


Vivimos a traves de una continua proyeccion de nuestros deseos. Somos conscientes de lo que deseamos, pero unicamente en el sentido en el que nos lanzamos a la prosecucion de nuestras satisfacciones. Sentimos la traccion del deseo, esa inquietud que causa, vivimos con la inestabilidad que el deseo provoca , incluso en lo mas profundo de nuestros pensamientos encontramos una lista exhaustiva de deseos. Sufrimos con nuestras frustraciones, queremos estar siempre donde nuestros deseos sean satisfechos, siempre descontentos con lo que el presente nos ofrece.
Pero sabemos realmente lo que deseamos? Yo por ejemplo soy extremadamente caprichosa y cada cinco minutos deseo algo nuevo.
Un hombre que quiere tener un ferrari a toda costa, sabe realmente por que lo quiere? Desea realmente el ferrari, o lo que quiere obtener es orgullo, seguridad delante de sus amigos, prepotencia, incluso virilidad? Si fueran estas las verdaderas razones, significaria que desea en realidad una cosa por otra, sin saber exactamente en que direccion va el deseo.
La dificultad consiste por lo tanto en saber cual es el objeto real del deseo.
Trivialmente podriamos decir que deseamos lo que necesitamos. Pero decir que la necesidad es el objeto del deseo, es una respuesta demasiado facil y poco pertinente.
No obstante tambien se oye a menudo que el deseo es la dimension de todo lo que es superfluo. Esta afirmacion se contradice con la anterior, pero a pesar de ello las dos son ciertas. El deseo caracteriza la conciencia mental.
Todo deseo nace de una carencia. No deseamos nunca lo que poseemos, deseamos lo que nos falta.
Nos gusta creer que el deseo conlleva a la promesa de una satisfaccion y que es una recompensa llamada "felicidad". El deseo es el reflejo de nuestro mundo postmoderno, y corresponde exactamente con lo que la publicidad y los medios nos muestran a diario.
El verdadero objeto del deseo no es obligatoriamente lo que se persigue con intencion inmediata. Por esto mismo, muchas veces no sabemos ni lo que queremos. Hay en el deseo una fuerza que se reduce a la voluntad de potencia individual y egocentrica!
La esencia del deseo no esta en un objeto sino en la persona que desea...

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